
La agonía se cierne sobre este puño, de letra marchita,
Puño al que la pena, su pulso debilita…
Sollozos enjugados, de sangre cristalina,
Lágrimas rojizas, de rabia e ira…
Condena de un necio, que a su destino recrimina,
Este desenlace, de trama cruel y mezquina…
Ventana cerrada, tras jaula fría,
Que pétreo observo, en la lejanía…
Antigua morada de sueños, ahora austera y fría,
Olvidados momentos, de una vida mía,
Que sólo a ti y a mí, nos pertenecía…
Acera miles de veces compartida,
Cuna de sueños que junto a ti vivía…
Interminable paseo de vuelta a casa,
Camino que me recuerda a quien allí vivía
Vida que no supe, vivir aquel día
Y es que, tu mano, por estas calles, ya no coge la mía…


